La Central Hortícola del Norte: cuando el desarrollo se construye entre todos

La Central Hortícola del Norte: cuando el desarrollo se construye entre todos
Durante décadas, Uruguay ha discutido cómo generar más desarrollo en el interior profundo, cómo agregar valor a la producción nacional y cómo construir infraestructura que trascienda los ciclos políticos. La inauguración de la Central Hortícola del Norte en Salto es una demostración concreta de que esos objetivos son posibles cuando existe una visión compartida y una acumulación sostenida de esfuerzos.
La puesta en funcionamiento de esta obra representa mucho más que la apertura de un mercado o de un centro logístico. Es la culminación de una aspiración colectiva de cientos de productores hortícolas que, generación tras generación, imaginaron un espacio capaz de modernizar la comercialización, mejorar la competitividad y fortalecer una de las principales regiones productivas del país.
No es casualidad que la Central Hortícola del Norte se ubique en una zona que concentra más del 40% de la producción hortícola nacional. Allí trabajan centenares de productores y miles de familias cuya actividad abastece diariamente las mesas de los uruguayos. Dotar a esta región de infraestructura moderna no es solamente una inversión local; es una apuesta estratégica para el desarrollo económico del país.
Sin embargo, quizás el aspecto más relevante de esta historia no sea únicamente la magnitud de la obra, sino la forma en que fue construida.
La Central Hortícola del Norte es un ejemplo de política pública de largo plazo. Su concreción requirió el compromiso de productores organizados, gobiernos departamentales, organismos nacionales y múltiples administraciones que, independientemente de sus pertenencias partidarias, entendieron que había objetivos superiores que debían preservarse.
La idea comenzó a tomar forma hace más de dos décadas. Posteriormente, distintas administraciones departamentales y nacionales fueron incorporando recursos, generando acuerdos institucionales y construyendo los marcos normativos necesarios para hacerla realidad. Ningún gobierno podría atribuirse por sí solo este logro. Tampoco ningún actor social. Es una obra colectiva.
En ese recorrido hubo intendentes de distintos signos políticos, ministerios, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, organizaciones de productores y representantes parlamentarios que contribuyeron desde diversos ámbitos. La aprobación de la ley de gobernanza de la Central Hortícola del Norte en 2022 constituyó uno de esos hitos fundamentales que permitió dotar al proyecto de una institucionalidad sólida y sostenible.
Por eso resulta especialmente valioso el mensaje que dejó la inauguración. En tiempos donde muchas veces predomina la confrontación política, esta experiencia demuestra que Uruguay también sabe construir consensos duraderos. Que es posible sostener proyectos durante años, incluso atravesando cambios de gobierno y alternancias democráticas.
La presencia del presidente Yamandú Orsi, junto a autoridades nacionales, departamentales y representantes de los productores, simboliza precisamente esa continuidad institucional. También lo hace el reconocimiento de quienes participaron en diferentes etapas del proceso, desde quienes impulsaron la iniciativa original hasta quienes tuvieron la responsabilidad de concretarla.
El verdadero desafío comienza ahora. Una infraestructura, por importante que sea, solo adquiere sentido cuando genera oportunidades. La Central Hortícola del Norte deberá consolidarse como una plataforma para mejorar la comercialización, reducir costos logísticos, fortalecer la asociatividad, incorporar innovación y abrir nuevas oportunidades de inserción en mercados nacionales e internacionales.
Si logra cumplir ese objetivo, no solo beneficiará a los productores de Salto y la región. Estará contribuyendo al desarrollo de todo el país.
La historia de esta obra deja una enseñanza que trasciende al sector hortícola. Uruguay necesita más proyectos de largo aliento, más acuerdos estratégicos y más capacidad de construir sobre lo realizado por quienes estuvieron antes. Porque el desarrollo sostenible no surge de decisiones aisladas ni de gestiones individuales. Se construye acumulando esfuerzos, respetando procesos y entendiendo que las transformaciones profundas requieren tiempo, perseverancia y visión colectiva.
La Central Hortícola del Norte es, en definitiva, una prueba de que cuando el país logra trabajar unido detrás de un objetivo común, los resultados llegan. Y cuando llegan, pertenecen a todos.
Álvaro Lima – Diputado por Salto

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